Hay libros que te dicen exactamente qué vas a encontrar. Este no es uno de ellos. Aquí no hay promesas claras ni advertencias suficientes. Lo único que hay es una entrada discreta a algo que, sin hacer demasiado ruido, empieza a incomodar desde las primeras líneas. Porque el terror que atraviesa a esta antología no necesita presentarse con estruendo: le basta con instalarse poco a poco, hasta volverse imposible de ignorar.
Todo comienza en lo cotidiano. Conversaciones que no parecen importantes, emociones que cualquiera reconocería, decisiones tan insignificantes que, no tendrían por qué cambiar nada. Sin embargo, cada historia avanza hacia un punto en el que algo se deforma. No de manera evidente ni espectacular, sino de esa forma sutil en la que la realidad empieza a sentirse extraña. Y cuando esa sensación toma forma, ya no hay marcha atrás.
Los personajes que habitan estos relatos no son excepcionales. Adriana, Germán, Grecia, Ramiro, Jorge: nombres comunes para experiencias que no lo son. En ellos se acumulan tensiones que no siempre se expresan, impulsos que crecen más de lo debido y secretos que, tarde o temprano, encuentran la forma de salir a la luz. Aquí el terror no se construye a partir de lo lejano, sino de lo cercano; no aparece como algo ajeno, sino como una grieta en lo que parecía seguro.
Este libro no busca el sobresalto inmediato. Su objetivo es distinto: incomodar, permanecer, dejar una idea suspendida incluso después de haber cerrado sus páginas. Primero se insinúa, luego se afirma, y cuando finalmente se revela, te darás cuenta que ya formas parte de ese proceso. No como espectador, sino como alguien que ha permitido que la historia avance más de lo que debería.
Puedes leerlo como cualquier otro libro. Esa es, quizá, la mejor forma de empezar. Pero conviene no olvidar algo: hay historias de historias, las que terminan cuando se llega al final, y las que continúan en silencio. Esta antología pertenece al segundo y maravilloso tipo. Y cuando eso se haga evidente, tal vez entiendas que el verdadero terror no necesita exageración, sino simplemente encontrar el momento adecuado para quedarse.

Equipo editorial: Comunicatubbies
Edición: Edgar Aquino; Diseño y Formación: Lizbeth Pérez; Produción: Lucio Gil Distribucion: Alejandro Sampedro; Recursos Digitales:Damayanti López
“Dedicado con admiración a Britany Serralde y Maricarmen. Dos autoras, dos mundos, pero una misma pasión por narrar lo invisible. Que sigan escribiendo con esa fuerza que las caracteriza.”


